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Yakuza Kiwami 3 recupera uno de los capítulos más atípicos de la saga, aquel que trasladó a Kazuma Kiryu desde los neones de Tokio hasta la aparente calma de Okinawa. Durante años, Yakuza 3 fue visto como la “oveja negra” de la serie: no por la calidad de su historia, sino por su ritmo irregular y un sistema de combate que alargaba innecesariamente los enfrentamientos.

La premisa sigue siendo la misma: Kiryu abandona temporalmente el clan Tojo para cuidar del orfanato Morning Glory, hasta que una conspiración política y la reaparición de un enemigo del pasado lo obligan a regresar al conflicto. El problema del original era que las secciones dedicadas a la vida cotidiana en el orfanato rompían constantemente la tensión dramática, ralentizando una trama que pedía avanzar con mayor decisión.

Esta nueva versión representa la mejor forma de vivir aquella historia. Gracias al motor moderno introducido en entregas recientes, la puesta en escena gana fuerza y expresividad, reforzando los momentos clave y las relaciones entre personajes. Además, se han añadido escenas inéditas que profundizan en los vínculos con la comunidad local y dan mayor peso emocional a ciertos encuentros.

El mayor cambio está en el combate. Se introduce el estilo Kobudo de Okinawa, que sustituye el uso clásico de armas de inventario por artes marciales con nunchakus, sai o kusarigamas, integrados de forma natural en combos y ataques especiales. Este sistema aporta variedad y dinamismo a los enfrentamientos, especialmente contra grupos numerosos de enemigos. Los jefes, por su parte, son mucho más agresivos y cuentan con defensas especiales que obligan a adaptarse constantemente, haciendo las batallas menos previsibles.

La gestión del orfanato ha sido simplificada y transformada en una serie de minijuegos más ágiles y gratificantes, lo que mejora notablemente el ritmo general de la aventura. A esto se suman contenidos secundarios completamente nuevos, como una larga subtrama centrada en una banda de motociclistas, con reclutamiento de miembros, combates multitudinarios y progresión propia, que aporta variedad y un tono más desenfadado.
El paquete se completa con el episodio adicional Dark Ties, protagonizado por Yoshitaka Mine. Esta historia paralela explora su caída y su entrada en el mundo criminal, pero está claramente pensada para quienes ya conocen bien la trama principal. Su duración es reducida y se apoya en misiones secundarias simples y una arena de combate de estructura tipo roguelite, interesante pero más profunda que el propio relato.