Share This Article
Reanimal es la nueva producción del estudio sueco Tarsier Studios, conocido principalmente por la exitosa saga Little Nightmares. El juego se sitúa dentro del género de las aventuras de acción con plataformas y un fuerte énfasis en la atmósfera oscura y el apartado visual inquietante. Desde sus primeras presentaciones quedó claro que busca continuar esa línea estética y narrativa, mostrando a dos niños atrapados en un mundo deformado y hostil. A diferencia de sus trabajos anteriores, Reanimal está diseñado principalmente para jugarse en cooperativo, tanto local como en línea.

La experiencia recuerda a títulos centrados en la colaboración como It Takes Two o Split Fiction, aunque aquí el tono es mucho más sombrío. La interacción entre los dos protagonistas es el eje de la jugabilidad, con secciones pensadas para que ambos jugadores se ayuden a superar obstáculos y avanzar juntos por este mundo pesadillesco. Para quienes prefieren jugar en solitario, el título ofrece un modo individual bien resuelto: el jugador controla al niño, mientras la niña es manejada por la inteligencia artificial. Esta compañera no interfiere ni resuelve los retos por su cuenta, lo que permite mantener el ritmo natural de exploración sin romper la inmersión.

La estructura del juego se divide en tres actos con tres capítulos cada uno, y puede completarse en unas seis u ocho horas, dependiendo del nivel de exploración y la búsqueda de coleccionables como máscaras o ilustraciones. En lo jugable, Reanimal no apuesta por la innovación, sino por sistemas conocidos: exploración de escenarios, activación de mecanismos, mover objetos y esquivar enemigos. El combate es mínimo y suele resolverse huyendo o interactuando con el entorno en el momento adecuado.

La dificultad es muy baja, pensada para que cualquier jugador, incluso sin experiencia previa, pueda avanzar sin frustración. Solo algunas secciones de sigilo exigen un poco más de atención. La historia se centra en rescatar a los amigos de los protagonistas, con una narrativa sencilla que sirve como soporte para el verdadero punto fuerte del juego: su atmósfera. Los escenarios están llenos de detalles macabros y criaturas deformes que transmiten incomodidad constante.

Sin recurrir a sustos directos, el título logra generar tensión mediante el diseño artístico y la sensación de persecución, creando una experiencia más perturbadora que terrorífica. En el apartado técnico, el juego destaca por su dirección artística y por un sistema de cámara bien adaptado al cooperativo, capaz de seguir a ambos personajes sin generar confusión. Todo se mueve con fluidez y mantiene una presentación sólida durante la aventura.
Entre sus principales debilidades se encuentra la falta de puzles más elaborados y de momentos de cooperación realmente creativos. La mayoría de las acciones conjuntas son simples, lo que hace que la experiencia resulte algo predecible. Además, su carácter lineal y la ausencia casi total de actividades secundarias refuerzan la sensación de ser un viaje breve y muy guiado.