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Keeper sorprende desde el primer momento con una propuesta completamente inédita de Double Fine Productions. En lugar de continuar con franquicias consolidadas, el juego nos invita a un viaje extraño y poético, donde un faro dotado de conciencia y un ave marina emprenden una aventura espiritual por mundos oníricos y surrealistas, desafiando la lógica y la imaginación.

La historia se desarrolla en una isla remota marcada por ruinas y restos de un pasado sin nombre. Tras un accidente que lo deja inerte, el faro despierta con vida propia y comienza a explorar su entorno acompañado de Ramoscello, el ave marina. La narrativa, totalmente visual y sin diálogos, permite que cada jugador interprete el viaje a su manera, explorando temas filosóficos como la necesidad de conexión, la vida y la conciencia desde un enfoque poético y meditativo. Este lenguaje no lineal puede resultar desafiante para algunos, pero constituye una elección valiente que distingue a Keeper de otros títulos del género.

El apartado artístico es uno de los grandes logros del juego. Inspirado en el surrealismo de artistas como Max Ernst y Salvador Dalí, el mundo de Keeper combina colores imposibles, arquitecturas desestructuradas y formas de vida extravagantes. Luces intensas y sombras amenazantes se alternan con paisajes poéticos, creando escenarios memorables y visualmente impactantes. Cada entorno invita a la contemplación, mientras que la animación de los personajes transmite emociones profundas sin necesidad de palabras, logrando que la relación entre el faro y Ramoscello resulte creíble y conmovedora. La banda sonora complementa este universo, reforzando la atmósfera y sumergiendo al jugador en una experiencia sensorial completa.
En cuanto a la jugabilidad, Keeper opta por la simplicidad. No hay combates, ni muertes, ni complicadas mecánicas de supervivencia; la exploración es lineal y los objetivos están claramente señalizados. Los puzzles, basados en la luz del faro y en las interacciones de Ramoscello con el entorno, representan el núcleo de la acción, desafiando al jugador de manera accesible y creativa. Incluso los restos de tecnología antigua se integran en la resolución de enigmas, aportando variación sin complicar la experiencia. El título, por tanto, se centra en la inmersión narrativa y artística más que en la dificultad, convirtiéndose en un viaje accesible para cualquier tipo de jugador.