IDUN – Frontline Survival es un juego que combina lo mejor de los tower defense clásicos con la intensidad y gestión estratégica de un RTS. Aquí no solo construyes torres y esperas oleadas; las defensas pueden moverse, los héroes luchan codo a codo y la gestión de recursos se vuelve clave para sobrevivir. Una de las características que distingue a IDUN es que las torretas no están clavadas al suelo: puedes reubicarlas durante la batalla para adaptarte a las amenazas. Esta libertad, poco común en juegos del género, aporta una capa extra de estrategia y dinamismo que mantiene la adrenalina a tope durante toda la partida.
Además, controlar a los héroes es fundamental: cada uno tiene un estilo y rol diferente, desde el poder destructivo de la escopeta hasta el alcance y precisión del francotirador. Saber cuándo y dónde desplegarlos marca la diferencia entre la victoria y la derrota. El juego presenta un árbol de tecnología que se desbloquea mediante materiales que se obtienen al superar niveles en diferentes dificultades. Esto incentiva a los jugadores a enfrentarse a retos más duros para acceder a las mejores mejoras, aunque puede ser frustrante para quienes prefieren un avance más pausado.
Las misiones son relativamente cortas, pero intensas. Si vienes del mundo RTS tradicional, donde una partida puede durar horas, aquí encontrarás un ritmo mucho más frenético y condensado. A esto se suma la existencia de modos de juego tipo roguelike, que aportan variedad y rejugabilidad. IDUN cuenta con un surtido interesante de torres: desde las confiables torretas de escopeta que frenan hordas, pasando por cañones con gran poder de área, hasta lanzamisiles que arrasan con enemigos blindados. Sin embargo, no todas las torretas son igual de útiles en las fases tempranas; algunas, como las ametralladoras, requieren muchos recursos y son menos efectivas inicialmente. El manejo eficiente de las defensas, priorizando calidad sobre cantidad, es esencial para escalar en dificultad y sobrevivir los desafíos más complejos.
El mapa de batalla y la disposición de los enemigos obligan a pensar con rapidez y adaptarse sobre la marcha. Los enemigos siguen rutas predecibles, pero las condiciones cambian constantemente, y la movilidad de tus torres junto con el control de héroes hace que cada partida sea un juego de ajedrez en tiempo real. La optimización técnica está bien cuidada, con escenarios llenos de enemigos y acción fluida, evitando caídas de rendimiento comunes en juegos similares. Otra frustración común es la inteligencia artificial de las torretas, que a veces no prioriza los objetivos más amenazantes, lo que puede llevar a situaciones complicadas cuando enemigos grandes quedan sin atención.