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TheReview – Heartworm

Heartworm es una clara carta de amor al survival horror clásico de la era PS1 y PS2, con referencias evidentes a Resident Evil, Silent Hill e incluso un toque de Fatal Frame en su planteamiento de cámara y confrontación con lo sobrenatural. Desde el primer momento deja claro que el equipo detrás del proyecto entiende profundamente qué hacía especiales a aquellos juegos, pero también intenta aportar identidad propia, especialmente a nivel visual y atmosférico. La historia gira en torno a Sam, una joven marcada por la reciente muerte de su abuelo y por un miedo persistente a lo desconocido: qué hay después de la muerte, cómo convivimos con la pérdida y la melancolía que esta deja atrás.

Movida por la curiosidad y una nostalgia cargada de dolor, Sam encuentra en internet la referencia a un lugar que supuestamente conecta el mundo de los vivos con el de los muertos, y decide visitarlo. A partir de ahí, el juego se desarrolla como una exploración constante del duelo, la soledad y la obsesión con aquello que no podemos comprender del todo. En lo visual, Heartworm es sobresaliente. Su estética low-poly, acompañada de filtros pixelados y cámaras fijas cinematográficas, recrea con enorme acierto la sensación de los survival horror noventeros, pero sabe romper esa ilusión cuando lo necesita gracias a una cámara al hombro con apuntado libre más moderna.

Las cinemáticas, deliberadamente toscas y angulosas, parecen sacadas directamente de una consola de finales de los 90, y refuerzan esa sensación de estar jugando algo perdido en el tiempo. Cada escenario está cuidadosamente diseñado, con una iluminación y composición que invitan tanto a la exploración como a la contemplación. La música es otro de sus pilares. El trabajo sonoro es melancólico, envolvente y profundamente evocador, con temas que se quedan grabados en la memoria. La música de la sala de guardado, en particular, podría encajar sin problema en una producción de gran presupuesto y ya se perfila como uno de los elementos más recordados del juego. El soundtrack acompaña perfectamente esa atmósfera onírica, casi hipnótica, que define a Heartworm. En cuanto a jugabilidad, aquí es donde el juego puede dividir opiniones.

La dificultad es bastante accesible y las mecánicas se entienden con facilidad, lo que lo hace amigable incluso para jugadores menos experimentados. Sin embargo, esa fidelidad al diseño antiguo también trae consigo algunos problemas. El ritmo puede sentirse lento, con recorridos constantes de ida y vuelta, enemigos poco intimidantes y situaciones donde el pixel hunting o la confusión visual generan más frustración que tensión. Algunos puzles resultan intrigantes y coherentes con la temática, mientras que otros se sienten innecesariamente tediosos. El combate, aunque funcional, rara vez logra transmitir verdadero peligro, y los enemigos tienden a ser más molestos que aterradores.

Donde Heartworm destaca de forma indiscutible es en su atmósfera. No es un horror basado en sustos repentinos ni en la acción constante, sino en una melancolía persistente, pesada y silenciosa. Todo en el juego parece construido más desde una mirada filosófica que desde el terror puro. La muerte no se presenta como una amenaza directa, sino como una obsesión constante, algo que atrae y repele al mismo tiempo. Esto hace que el juego se sienta, en muchos momentos, más como una experiencia contemplativa que como un survival horror tradicional.

85
Description
Heartworm es un proyecto bello, sincero y profundamente atmosférico, con una identidad visual y sonora impresionante. No está exento de fallos en ritmo, diseño y jugabilidad, y es posible que no conecte con quienes busquen un horror más dinámico o agresivo. Aun así, para los amantes del survival horror clásico, de las experiencias melancólicas y de los juegos que priorizan sensaciones sobre acción, es una propuesta muy valiosa, con varios finales y contenido adicional que invita a revisitarlo.
Categories: Reviews
Tags: Heartworm
Pedro: Pedro Mendoza | press@analyzegaming.com | Editor-in-Chief Pedro es un apasionado reseñador de videojuegos con más de 20 años de experiencia en el mundo de los juegos. A lo largo de los años, ha jugado todo tipo de títulos, desde los clásicos hasta los más modernos, lo que le ha permitido adquirir un conocimiento profundo sobre diferentes géneros, plataformas y la evolución de la industria. Su vasta experiencia le permite analizar cada juego con un enfoque detallado, evaluando aspectos técnicos, narrativos y de jugabilidad. Pedro tiene una perspectiva única, capaz de comparar los videojuegos actuales con los de épocas pasadas, lo que lo convierte en una voz respetada en la comunidad gamer. Su pasión por los videojuegos y su habilidad crítica le permiten conectar de manera auténtica con su audiencia, compartiendo opiniones honestas y fundamentadas sobre cada título que reseña.
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