TheReview – Animalkind
Animalkind es una propuesta acogedora que apuesta por la calma, la exploración y la creatividad antes que por el desafío o la presión constante. Desde sus primeros minutos deja claro que su intención no es abrumar al jugador, sino ofrecer un espacio amable donde recolectar recursos, decorar islas, conocer personajes adorables y construir poco a poco un pequeño refugio libre de violencia. En ese sentido, funciona muy bien como una experiencia relajante, especialmente para quienes buscan un juego sencillo para desconectar.
La premisa resulta bastante encantadora. Controlamos a un pequeño animal capaz de utilizar un antiguo mecha para recolectar materiales, modificar el entorno y levantar una comunidad propia. Esta combinación entre criaturas tiernas y maquinaria gigante es uno de los rasgos más distintivos del juego. En lugar de usar el mecha para combatir, lo utilizamos como una herramienta de construcción y exploración, lo que le da al conjunto una identidad muy particular dentro del género cozy. Uno de los primeros aciertos está en el tono general. Los personajes tienen diseños muy simpáticos, los diálogos están cargados de humor ligero y el mundo transmite una sensación constante de tranquilidad. Ya sea jugando como gato, corgi o mapache, el juego logra que cada pequeño gesto tenga encanto, desde las animaciones hasta las interacciones con los habitantes. El portal, la ardilla, el búho y otros personajes refuerzan esa personalidad juguetona que sostiene buena parte de la experiencia.
La exploración también cumple bien con su propósito. Las islas disponibles ofrecen espacios amplios para recolectar recursos, descubrir pequeñas zonas ocultas, pescar, fabricar objetos y planificar futuras construcciones. No se trata de un mundo especialmente denso, pero sí de un lugar agradable para recorrer sin prisas. La posibilidad de decorar interiores y exteriores añade además un componente creativo importante, sobre todo para quienes disfrutan diseñando espacios a su gusto y transformando poco a poco el entorno. El sistema de recolección y creación es sencillo, quizá incluso demasiado básico para algunos jugadores, pero encaja con la filosofía del juego. Cortar madera, reunir piedras, pescar, cocinar o fabricar muebles son actividades pensadas más para relajar que para exigir una planificación profunda. Esto puede hacer que Animalkind resulte ideal para sesiones cortas, donde basta entrar unos minutos, reunir materiales y avanzar un poco en algún objetivo.
El modo cooperativo es otro de sus grandes atractivos. Compartir la experiencia con amigos o familiares encaja perfectamente con la naturaleza tranquila del juego. La ausencia de combate o amenazas permite que la cooperación se centre en construir, decorar y explorar juntos, convirtiéndolo en una opción especialmente recomendable para jugadores jóvenes o para quienes buscan una experiencia familiar sin estrés. Sin embargo, su estado actual también deja claras varias limitaciones. El mundo puede sentirse demasiado grande para la cantidad de contenido disponible. Hay zonas agradables de recorrer, pero también muchos espacios vacíos donde las actividades se reducen a recolectar los mismos recursos una y otra vez. Esa sensación de amplitud sin suficiente densidad puede hacer que, tras las primeras horas, el ritmo se vuelva repetitivo.
La progresión también necesita mayor claridad. Algunas recetas, misiones o desbloqueos no están suficientemente explicados, lo que puede llevar a bloqueos innecesarios. En un juego de este tipo, donde la experiencia debería fluir de manera natural, la falta de indicaciones claras puede generar más frustración de la esperada. El hecho de que ciertos sistemas dependan de aumentar la amistad con personajes concretos sin comunicarlo adecuadamente es un ejemplo claro de algo que debería pulirse. Los controles han mejorado con actualizaciones, pero todavía pueden sentirse algo torpes en ciertas plataformas. Cambiar entre herramientas, abrir menús o acceder a funciones específicas no siempre resulta intuitivo, y algunas acciones interrumpen demasiado el ritmo de juego. También hay pequeños detalles de calidad de vida que podrían hacer la experiencia mucho más fluida, como simplificar menús, mejorar accesos rápidos o evitar pasos innecesarios al interactuar con personajes y objetos.
A nivel audiovisual, Animalkind cumple muy bien con su intención. La música es relajante, el apartado visual resulta colorido y amable, y el diseño de los personajes transmite ternura sin esfuerzo. Es cierto que la banda sonora puede volverse repetitiva con el paso del tiempo, pero acompaña adecuadamente el tono pausado de la experiencia. Técnicamente, el rendimiento parece bastante sólido para tratarse de un acceso anticipado, con pocos problemas graves y una buena base sobre la cual seguir construyendo. Lo más importante es que Animalkind transmite potencial. Ya cuenta con una base muy agradable, personajes carismáticos, una idea central atractiva y un tono encantador. No obstante, todavía necesita más contenido, más habitantes, más variedad de actividades y un mundo más vivo para justificar sesiones largas de juego. En su estado actual funciona mejor como una experiencia breve y relajante que como un título capaz de absorber durante horas seguidas.