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Dead Rising: Deluxe Remaster es un homenaje fiel a la premisa original, centrado en masacrar oleadas de zombis con cualquier objeto que puedas encontrar. Inspirado por las películas de George Romero, el juego aprovecha un guion básico y directo. Aunque el concepto lleva años en circulación, esta remasterización demuestra que sigue funcionando, a pesar de que ocasionalmente puede ser irritante. La intención de esta actualización es clara: mantenerse fiel al material original. Sin embargo, no es un remake completo, ya que introduce algunas mejoras.

El inicio del juego tiene ciertos ecos de Resident Evil 2 (2019). Ambientado en Willamette, una ciudad aislada por una invasión zombi, tomas el control de Frank West, un reportero que busca descubrir la verdad tras el confinamiento militar. Acompañado por un piloto, Frank aterriza en un centro comercial que sirve como refugio para los supervivientes. Pronto, se ve atrapado en una lucha por salvar vidas y documentar la verdad, con solo 72 horas hasta que su compañero lo regrese. Si bien la historia es prácticamente la misma que en el juego original, esta versión ofrece diálogos reescritos y grabados desde cero, añadiendo un toque de película B. Frank West puede no ser el héroe más carismático, pero es difícil no encariñarse con él. A medida que avanza la trama, Frank tendrá que lidiar no solo con zombis, sino también con agentes federales obsesionados con la seguridad de un científico clave.

Uno de los cambios más notables es la gestión del tiempo. Ahora, las horas en el juego avanzan más lentamente, lo que responde parcialmente a las quejas de los jugadores del original sobre las restricciones de tiempo. Sin embargo, sigue habiendo presión, y las decisiones de qué hacer y a quién salvar siguen presentes. El juego se estructura en casos, cada uno centrado en una parte de la narrativa, permitiendo momentos de exploración y caos entre misiones. En términos de jugabilidad, Dead Rising: Deluxe Remaster no decepciona en cuanto a la cantidad de zombis en pantalla, aunque no llega a la escala de Dead Rising 3. El arsenal de armas es variado y el saqueo de tiendas en el centro comercial sigue siendo clave. Afortunadamente, las armas ahora duran más, lo que alivia parte de la frustración de tener que reabastecerse constantemente.

A medida que avanza el tiempo, la cantidad de zombis aumenta, lo que en ocasiones puede causar ralentizaciones, un problema presente también en el original. Los zombis se vuelven más agresivos de noche, pero el juego nunca se convierte en un desafío abrumador; su enfoque está en la destrucción desenfrenada más que en la supervivencia. El juego también mejora la inteligencia artificial de los NPCs, que ahora son más útiles en combate y proporcionan pistas útiles. Además, hay más contenido cosmético, permitiendo vestir a Frank con atuendos icónicos de personajes como Leon o Chris de Resident Evil.
A nivel técnico, aunque la resolución 4K y los 60 fps constantes mejoran la experiencia, hay algunos problemas, como la aparición repentina de objetos en ciertas escenas. Los zombis no se sobreponen ni atraviesan entre sí, lo que ayuda a la inmersión. En términos de control, Frank ahora responde mejor que en el original, pero la experiencia general no está a la altura de otros títulos contemporáneos.