En un futuro donde la exploración espacial se ha vuelto sinónimo de explotación industrial, Jan Dolski, un obrero común y corriente, logra embarcarse en una misión interestelar con un propósito claro: encontrar y extraer Rapidium, un misterioso y valioso recurso en una remota y peligrosa exoplaneta. Pero todo se tuerce desde el inicio: una catastrófica falla acaba con toda la tripulación, dejando a Jan como único sobreviviente. Sin personal técnico, sin asistencia médica, y con el amanecer planetario —letal por su intensa radiación— aproximándose, Jan solo tiene una opción para sobrevivir: no estar solo.
Gracias a la tecnología a bordo y a las propiedades únicas del Rapidium, Jan descubre una solución tan extraordinaria como arriesgada: crear alter egos, es decir, versiones alternativas de sí mismo generadas mediante manipulación cuántica de su historia personal. ¿Qué habría pasado si, en vez de trabajar en las minas, hubiera estudiado medicina, ingeniería o cocina? Esas preguntas no solo encuentran respuestas: se materializan en forma de personas completamente funcionales, con recuerdos, conocimientos y personalidades moldeadas por decisiones distintas a las suyas. Lejos de ser meros asistentes programables, cada uno de estos “alters” es un ser humano con conflictos, emociones e ideas propias. La interacción con ellos se convierte en el núcleo emocional del juego. Algunos aceptan su naturaleza con resignación; otros reaccionan con negación, rabia o desconfianza hacia Jan y hacia sí mismos. ¿Qué significa ser una copia, vivir solo para ayudar al original? Las conversaciones, decisiones y relaciones que construyes con ellos son profundas y a menudo incómodas, lo que convierte a The Alters en una experiencia intensamente personal.
A través de un sistema de diálogos interactivos, el jugador influye en la evolución de estas relaciones, y hasta las elecciones más pequeñas pueden desencadenar repercusiones inesperadas más adelante. El resultado es una narrativa no lineal que se siente viva y genuina, muy en la línea de los títulos narrativos de Quantic Dream (Detroit: Become Human viene rápidamente a la mente). Pero el guion va mucho más allá del drama existencial: hay intriga corporativa, misterios científicos sobre el Rapidium y su influencia en el planeta, relaciones personales a sanar, y una inquietante evolución de la realidad misma. A pesar de su fuerte enfoque narrativo, The Alters no es solo un drama interactivo. La supervivencia es real y exigente: debes gestionar recursos esenciales como oxígeno, alimentos y materiales. El juego se estructura por ciclos diarios, y cada acción consume tiempo. Puedes aventurarte en los desolados parajes alienígenas en busca de suministros, reparar módulos de tu base móvil o colaborar con tus alters para optimizar tareas y mantener la base en movimiento constante, huyendo del mortal amanecer.
Y es que tu base —una colosal estructura rodante— debe permanecer en la sombra para evitar la radiación. Decidir qué módulos construir, dónde colocarlos y cómo balancear peso y consumo de combustible añade una dimensión estratégica notable. La progresión nunca se siente monótona, especialmente porque el planeta no es un simple decorado: está vivo, y cambia. Lo que empieza como una rutina de exploración y recolección pronto se complica con la aparición de anomalías: distorsiones espaciales que se vuelven más agresivas e impredecibles, recordando por momentos a los tensos recorridos de Death Stranding. Las secuencias en las que caminas enfundado en tu traje protector, enfrentándote a fenómenos casi invisibles mediante dispositivos especiales, logran una atmósfera inmersiva y a veces aterradora.
En cuanto a jugabilidad, el título ofrece opciones para adaptar la dificultad tanto en el aspecto estratégico como en el de acción, lo que permite a distintos perfiles de jugadores centrarse en la experiencia que más les interese, ya sea narrativa o mecánica. Sin embargo, no todo es perfecto. En su estado previo al lanzamiento, el juego presentaba algunos errores técnicos notables: animaciones trabadas, problemas de scripting que bloqueaban el progreso y un sistema de guardado limitado al inicio de cada día, lo que obligaba en ocasiones a repetir largas secciones. Esperemos que estos fallos se corrijan pronto, porque la experiencia general lo merece.