Hay una curiosidad palpable cuando un estudio, tras una caída, regresa con un nuevo proyecto, especialmente cuando lo hace bajo el paraguas de un gigante como Microsoft. Ese es el caso de Compulsion Games, un equipo canadiense adquirido por Xbox en 2018 después de la polémica recepción de We Happy Few. Con el mandato de crear obras de mediana escala pero con un fuerte componente artístico y original, el estudio ha lanzado South of Midnight, una propuesta que, aunque no está exenta de altibajos, logra muchos aciertos. Primero lo primero: South of Midnight es, sin duda, una joya original, un juego con una identidad muy clara y un atractivo innegable. Pero, a pesar de sus virtudes, no se puede decir que sea una obra perfecta. La trama está ambientada en el misterioso y encantador Bayou, el corazón palpitante del sur de los Estados Unidos, un entorno que pocas veces se ha explorado con tanta riqueza en los videojuegos. A través de los ojos de Hazel, una joven con un don especial, el juego nos lleva a un mundo que fusiona lo sobrenatural con la tradición local, y ahí es donde se encuentra una de sus mayores fortalezas.
Hazel, cuya vida da un giro inesperado durante una noche de tormenta, descubre que es la heredera de un poder ancestral: es una Tessitrice (Weaver), capaz de percibir las fibras espirituales de las almas y guiarlas hacia la paz. Su búsqueda por salvar a su madre, atrapada en una zona remota del Bayou, la llevará a enfrentarse con espectros, criaturas míticas y leyendas del sur. Y lo que destaca en South of Midnight es la narrativa: cada capítulo introduce personajes profundos, con acentos y jerga locales que enriquecen la inmersión, mientras que las historias que acompañan a la trama principal exploran mitos, temores y tradiciones de la región, creando un mundo tan fascinante como desgarrador. El trabajo de los guionistas es encomiable, y tras las complejidades narrativas de We Happy Few, el enfoque más directo de este título resulta refrescante. La historia principal, aunque algo lineal, se sostiene gracias a un excelente ritmo y momentos inesperados que mantienen el interés durante las 13 horas de juego. Hazel es un personaje bien construido, cuya evolución no solo se nota, sino que sorprende por su profundidad.
Sin embargo, el mayor tropiezo de South of Midnight se encuentra en su jugabilidad. La estructura de juego recuerda a otros títulos como Kena: Bridge of Spirits, lo que se traduce en un sistema lineal donde avanzamos por zonas delimitadas, enfrentamos hordas de enemigos y luego pasamos a la siguiente área. Aunque el sistema de combate es funcional, con ataques rápidos y pesados, esquivas y algunas habilidades mágicas propias de la protagonista, carece de la profundidad necesaria para mantenerlo interesante a largo plazo. Los enemigos son pocos y la repetitividad se hace sentir, especialmente hacia el final del juego. El combate no se beneficia de una gran variedad de mecánicas ni de enemigos que lo hagan realmente desafiante. Aunque podemos desbloquear nuevas habilidades y obtener “Echos” (eco) para mejorar, esto no cambia sustancialmente el flujo de combate. La exploración tampoco ofrece grandes sorpresas, y las áreas, aunque visualmente impresionantes, carecen de interacciones que realmente premien la curiosidad del jugador. Incluso la posibilidad de utilizar a Councour, una especie de marioneta animada, para acceder a zonas pequeñas y encontrar secretos, no logra sumar demasiado al sentido de exploración.
Las secciones de plataformas, aunque no son malas, no son lo suficientemente desafiantes ni originales como para ofrecer una experiencia memorable. Aquí es donde se siente que el juego, a pesar de su brillantez artística y narrativa, podría haber dado más de sí. Hablando de arte, donde South of Midnight realmente se lleva los aplausos es en su dirección visual. El juego adopta un estilo gráfico que emula la animación stop-motion, similar a obras como El extraño mundo de Jack o las producciones de Laika. El resultado es una estética única que deslumbra, especialmente durante las cinemáticas y en los detalles de los entornos. Las criaturas, inspiradas en leyendas locales, están diseñadas de manera original y dan vida a un mundo que se siente tanto tangible como onírico. Sin embargo, este estilo, que funciona perfectamente en los elementos estáticos, presenta problemas durante el combate, donde los movimientos de Hazel se sienten algo entrecortados debido a la animación a “pasos”, lo que afecta la fluidez y la precisión de los controles. Afortunadamente, el juego permite desactivar este efecto en el menú de opciones, lo que mejora la experiencia jugable sin sacrificar la estética de los escenarios.
La optimización del juego es otro de sus puntos fuertes: en Xbox Series X, South of Midnight corre a 60 fps en resolución 4K, lo que demuestra el esfuerzo del equipo por garantizar una experiencia fluida y sin caídas de rendimiento. Además, la banda sonora, compuesta por Olivier Derivière (conocido por su trabajo en A Plague Tale), no solo acompaña, sino que también narra la historia, utilizando canciones que refuerzan las atmósferas del Bayou y aportan una capa emocional impresionante. Finalmente, un aspecto muy positivo es la accesibilidad. El juego ofrece opciones para personalizar la experiencia, desde ajustes de dificultad hasta ayudas para jugadores con daltonismo, lo que lo hace accesible para una amplia variedad de jugadores.