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Review – Deliver At All Costs

Deliver At All Costs es una propuesta que apuesta por la diversión inmediata y la destrucción creativa en un escenario cargado de encanto vintage. La campaña es corta pero rebosante de ideas frescas: en una misión cambiarás una rueda bajo fuego enemigo, en otra remolcarás un marlin desnutrido, y en medio de todo eso, podrás descubrir qué tan rápido se prende un pick-up de los años 50 cuando le lanzas fuegos artificiales. Este título, desarrollado por el estudio sueco Far Out Games —un equipo pequeño pero talentoso surgido de la demoscene—, se inscribe en la estrategia de Konami de apoyar proyectos medianos que no buscan competir con grandes superproducciones, sino llenar un espacio entre los indies y los AAA clásicos.

Ambientado en 1959, en la ciudad ficticia de St. Monique, el juego nos presenta a Winston Green, un ex mecánico de misiles convertido en mensajero sin empleo fijo. A través de tres actos, la historia se va revelando con estilo cómic y narración en off, mientras nos adentramos en un mundo que mezcla la nostalgia de la América soñada —con su atmósfera al estilo “Back to the Future” o “L.A. Confidential”— con la acción desatada y caricaturesca de una serie Looney Tunes. Aquí, las palmeras se mecen bajo un cielo crepuscular, y el imponente Palm Royal Hotel con su fachada sepia es el telón de fondo para una fiesta visual que recuerda a postales clásicas de California, llena de neones, autos vintage y un aire de verano eterno.

Lo que realmente destaca es la física del juego: cada objeto es un pequeño espectáculo por sí mismo. Al estrellar tu vehículo contra una pared, no es un simple efecto gráfico; cada ladrillo, madera y vidrio se desploma con peso y trayectoria realista, creando una destrucción que recuerda a juegos como Teardown, pero con un tono mucho más desenfadado y sin violencia sangrienta. Los coches responden a cada golpe, perdiendo piezas, ruedas o incluso doblándose como latas, lanzando a los personajes a volar por el aire con una mezcla perfecta de absurdo y diversión. El manejo de los vehículos está pensado para que cada choque o maniobra desencadene caos controlado, invitándote a experimentar con la física y el entorno.

El mapa de St. Monique se divide en cinco distritos únicos: desde el Pacífico costero hasta zonas industriales, residenciales y un polígono militar, cada uno con elementos propios para destruir y desafíos variados, como escoltar caravanas de autos miniatura, transportar barriles de nitroglicerina por zonas en obras, o recolectar fragmentos radioactivos antes de que sea demasiado tarde. Este dinamismo mantiene el juego fresco y lleno de sorpresas a medida que avanzas. En cuanto a la personalización, el sistema de mejoras para vehículos va más allá de lo estético. Desbloquear nuevos niveles de piezas transforma completamente la jugabilidad: desde grúas que convierten furgonetas en pick-ups capaces de cargar contenedores,

Hasta amortiguadores especiales que permiten saltos imposibles o un módulo que ralentiza el tiempo para maniobras precisas entre trenes o bajo vigilancia policial. Cada parte afecta la resistencia y el peso del vehículo, obligando a encontrar un balance entre fuerza bruta y agilidad. El apartado gráfico es un homenaje a los cómics y las postales retro, con modelos detallados que muestran deformaciones y daños sin caer en el realismo frío o excesivo. La animación es fluida, incluso en dispositivos modestos como el Steam Deck, y la estética colorida y estilizada se complementa a la perfección con la física caótica del juego. No hay ajustes complicados ni promesas de tecnología “next-gen”: aquí todo es sencillo y efectivo.

La banda sonora, por su parte, es un festín auditivo que combina éxitos licenciados de los años 50 con composiciones originales en estilos como rockabilly, surf-rock instrumental y psychobilly. Tres estaciones de radio temáticas acompañan la acción, adaptándose a lo que sucede en pantalla: solos de guitarra en derrapes, lounge relajado al conducir en reversa, o noticias ficticias al más puro estilo de la época. Esta música no solo enmarca la atmósfera de St. Monique, sino que también eleva la experiencia en momentos clave, premiando el caos con una escalada sonora perfectamente sincronizada.

85
Description
Deliver At All Costs es ese juego que, sin buscar ser el más complejo o profundo, cumple su misión de divertir y sorprender, haciendo que cada destrucción se sienta satisfactoria y cada misión, una pequeña aventura con sabor a clásico. Perfecto para quienes disfrutan de una mezcla de nostalgia, humor y acción desenfrenada.
Categories: Reviews
Pedro: Pedro Mendoza | press@analyzegaming.com | Editor-in-Chief Pedro es un apasionado reseñador de videojuegos con más de 20 años de experiencia en el mundo de los juegos. A lo largo de los años, ha jugado todo tipo de títulos, desde los clásicos hasta los más modernos, lo que le ha permitido adquirir un conocimiento profundo sobre diferentes géneros, plataformas y la evolución de la industria. Su vasta experiencia le permite analizar cada juego con un enfoque detallado, evaluando aspectos técnicos, narrativos y de jugabilidad. Pedro tiene una perspectiva única, capaz de comparar los videojuegos actuales con los de épocas pasadas, lo que lo convierte en una voz respetada en la comunidad gamer. Su pasión por los videojuegos y su habilidad crítica le permiten conectar de manera auténtica con su audiencia, compartiendo opiniones honestas y fundamentadas sobre cada título que reseña.
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