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TheReview – Death Stranding 2: On the Beach

Desde el primer momento, Death Stranding 2 deja claro que no solo busca ser una secuela, sino una meditación sobre la vida, la muerte y todo lo que se encuentra en medio. Hideo Kojima, profundamente marcado por la pandemia y su propia fragilidad física, canaliza en esta obra un viaje emocional, existencial y profundamente humano. Porque si en el primer juego hablábamos de unir al mundo, en este segundo la pregunta parece ser: ¿vale la pena seguir conectados? Han pasado once meses desde los eventos del primer juego. El sistema de automatización ha dejado obsoletos a los portadores, y Sam vive en paz junto a Lou, alejado del mundo. Pero la tranquilidad no dura: Fragile llega con una nueva petición que lo llevará a trazar una nueva red de conexiones, esta vez desde México hasta Australia. Lo que comienza como un encargo más, se transforma en un viaje más introspectivo y simbólico que físico.

Kojima no se limita a repetir la fórmula. Esta vez, la narrativa fluye mejor, las pausas están mejor medidas y la jugabilidad se apoya más en mostrar que en explicar. Ya no todo gira en torno al transporte de carga: hay más acción, nuevas mecánicas y una variedad de entornos que enriquecen cada paso. Las misiones opcionales no se sienten como relleno, sino como excusas para explorar un mundo que respira, cambia y responde al jugador. Visualmente, On the Beach es un espectáculo. Desde tormentas de arena hasta nieves cegadoras, el juego no solo luce como uno de los títulos más impresionantes de la generación, sino que hace que el entorno sea un enemigo más. Las condiciones climáticas, la topografía y la fragilidad del cuerpo humano frente a la naturaleza son elementos constantes. El ciclo día-noche y los nuevos peligros añaden tensión real al viaje. Cruzar una montaña sin oxígeno o improvisar un campamento para sobrevivir a un incendio forestal ya no es un capricho visual, sino una necesidad táctica.

Y entre todas esas pruebas, la música se convierte en un bálsamo. Kojima vuelve a demostrar su excelente oído al seleccionar temas que no solo acompañan, sino que transforman los momentos. Ya sea al escalar una colina mientras suena una melodía perfectamente sincronizada, o al caminar en soledad con un track melancólico, hay momentos en los que juego, música y emoción se fusionan de manera única. A diferencia del enfoque más pacifista del primer juego, aquí el combate gana protagonismo. Sam ya no evita el conflicto: ahora puede enfrentarse directamente a enemigos humanos, BTs e incluso nuevas amenazas robóticas. Hay un arsenal más amplio, mejoras en la interfaz y un mejor uso del DualSense, que amplifica la inmersión en cada disparo, impacto o superficie recorrida. Sin embargo, Death Stranding 2 nunca olvida que lo importante no es la violencia, sino lo que representa. La tensión entre “conectar” y “golpear” —entre cuerdas y bastones, como diría Kojima— refleja una inquietud más profunda: ¿hasta qué punto los vínculos humanos nos salvan… o nos condenan?

La obra entera está atravesada por una constante sensación de duelo. La pérdida, la memoria y la mortalidad son temas centrales, no solo en la historia, sino en cada detalle del mundo. ¿Qué es lo que realmente nos une? ¿Estamos conectados o simplemente somos adictos a la conexión? ¿Es posible seguir adelante sin olvidar, pero sin quedar atrapados en el pasado? La relación entre Sam y Lou es el hilo conductor de esta reflexión. Pero más allá de ellos, el juego está lleno de símbolos, arquetipos y decisiones narrativas que invitan a mirar hacia dentro. El nombre “Fragile”, la simbología de la playa como frontera entre mundos, o los fantasmas que no descansan porque siguen atados por recuerdos… todo apunta hacia una verdad incómoda: que vivir también es aprender a dejar ir. En lo técnico, el Decima Engine vuelve a brillar. La fidelidad de los rostros, la iluminación y la fluidez general son de altísimo nivel. El elenco está a la altura, con actuaciones destacadísimas como la de Troy Baker, que entrega una versión de Higgs más poderosa y perturbadora. Norman Reedus y Léa Seydoux profundizan sus personajes con una sensibilidad que eleva cada escena.

Aunque hay misiones que se repiten y cierto ritmo predecible en algunos tramos, Death Stranding 2 se siente como una obra mucho más madura que su predecesora. Menos obsesionada con explicarse y más interesada en que el jugador experimente, sienta, se cuestione.

90
Description
Death Stranding 2: On the Beach no es solo una secuela, es una declaración de intenciones. Hideo Kojima ha creado una obra que se atreve a mirar de frente al dolor, a la pérdida y a la fragilidad de la existencia sin perder la esperanza. Es un juego que camina entre lo íntimo y lo universal, entre lo físico y lo simbólico, entre el caos del mundo moderno y el anhelo de conexión verdadera.
Categories: Reviews
Pedro: Pedro Mendoza | press@analyzegaming.com | Editor-in-Chief Pedro es un apasionado reseñador de videojuegos con más de 20 años de experiencia en el mundo de los juegos. A lo largo de los años, ha jugado todo tipo de títulos, desde los clásicos hasta los más modernos, lo que le ha permitido adquirir un conocimiento profundo sobre diferentes géneros, plataformas y la evolución de la industria. Su vasta experiencia le permite analizar cada juego con un enfoque detallado, evaluando aspectos técnicos, narrativos y de jugabilidad. Pedro tiene una perspectiva única, capaz de comparar los videojuegos actuales con los de épocas pasadas, lo que lo convierte en una voz respetada en la comunidad gamer. Su pasión por los videojuegos y su habilidad crítica le permiten conectar de manera auténtica con su audiencia, compartiendo opiniones honestas y fundamentadas sobre cada título que reseña.
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