Realm of Ink es un juego que ofrece un equilibrio impresionante en casi todos los aspectos que un jugador podría desear de un roguelite. Desde su accesibilidad hasta su jugabilidad profunda, el juego logra mantener al jugador enganchado durante horas, ofreciendo retos a medida que avanzas, sin perder la simplicidad de control. Con un sistema que se basa en seis botones, es fácil comenzar, pero conforme progresas, los niveles de dificultad más altos pueden volverse bastante exigentes.
El núcleo de Realm of Ink radica en su jugabilidad, donde interpretamos a Red, una mujer taciturna que busca liberarse del mundo gobernado por el Espíritu del Libro. Para lograrlo, debe derrotar a los cuatro guardianes de los reinos y sus esbirros, con la ayuda de su inseparable compañero Momo, un pet que proporciona habilidades adicionales. El combate sigue el ciclo tradicional de atacar y esquivar, pero lo que lo hace único es el uso de las Gemas de Tinta. Estas gemas aportan habilidades pasivas y activas que definen el estilo de juego del personaje. Por ejemplo, la Gema de Tinta Escudo permite que Red cause daño cada vez que recibe un golpe, lo cual cambia por completo la forma en la que te enfrentas a los enemigos. Las combinaciones de estas gemas, de las cuales existen diecisiete diferentes, añaden una capa de estrategia interesante, ya que puedes llevar dos gemas al mismo tiempo, lo que abre un abanico enorme de posibilidades en cuanto a estilos de combate.
La jugabilidad no se limita solo a las Gemas de Tinta. Red puede adoptar diferentes formas al ponerse las pieles de otros personajes, lo que transforma por completo su estilo de juego. Desde Violetta, centrada en la velocidad, hasta el resistente General Gor, cada piel ofrece una experiencia única, y hay nueve para elegir. Este sistema de formas, combinado con las múltiples combinaciones de gemas, brinda una cantidad casi infinita de opciones para personalizar a Red y experimentar con diferentes estrategias. Además, el juego introduce un modo roguelike, el Modo Sin Fin, donde puedes usar las gemas y mejoras obtenidas en partidas previas para enfrentarte a oleadas infinitas de enemigos. Aquí, la dificultad escala con el tiempo, lo que permite probar y afinar aún más las builds. Este modo aumenta aún más la rejugabilidad, dándole al jugador la oportunidad de experimentar con combinaciones aún más complejas.
La verdadera magia de Realm of Ink radica en cómo se mantiene desafiante mientras permanece accesible. Al principio, puede parecer un juego fácil, pero con cada nuevo nivel de dificultad desbloqueado, el reto se intensifica, obligando a los jugadores a replantearse sus estrategias y optimizar sus builds. La combinación de diferentes finales y niveles de dificultad asegura que siempre haya algo nuevo por explorar. Además, el juego te permite desbloquear más finales y enfrentarte a nuevos jefes, lo que te incentiva a seguir jugando para ver todas las posibles variantes. Los gráficos del juego son un deleite visual. La mezcla de arte 2D pintado a mano con entornos 3D crea una atmósfera única y atractiva. Los efectos visuales no solo son impresionantes, sino que también están bien integrados en la jugabilidad, permitiendo al jugador mantenerse al tanto de la acción incluso en las etapas más caóticas del juego. En cuanto al sonido, aunque la actuación de voz en inglés es algo tosco, la música y los efectos sonoros complementan bien la experiencia, aunque no son particularmente memorables.
Realm of Ink es un roguelite excepcionalmente bien equilibrado, que ofrece una jugabilidad profunda y desafiante sin perder la accesibilidad. Su sistema de gemas y formas permite una personalización increíble de personajes, lo que, combinado con las diferentes dificultades y finales, garantiza una experiencia muy rejugable. Si bien el juego carece de algunas características de calidad de vida que podrían haberlo hecho más fluido (como la opción de previsualizar mejoras o saltar ciertos menús), la jugabilidad sigue siendo lo suficientemente atractiva como para que estos inconvenientes pasen desapercibidos.