#Drive Rally es un juego de carreras que, en su versión de acceso anticipado, ofrece bastante contenido, aunque necesita algunos ajustes clave para ser realmente excelente. Las carreras de Rally son una forma específica de deportes motoristas en las que los conductores y sus copilotos compiten en tramos especiales, que se realizan a contrarreloj en carreteras públicas y caminos de tierra. Estas rutas se caracterizan por tener superficies variables (asfalto, grava, nieve) y, a menudo, condiciones climáticas difíciles. Cada rally consta de varios tramos, en los que lo que cuenta es el tiempo total, y el equipo debe intentar obtener el mejor tiempo combinado, considerando diferentes factores como la planificación de la ruta, el desgaste del automóvil o el clima.
Sin embargo, #Drive Rally no logra captar completamente la esencia de estas carreras, aunque tiene varios elementos interesantes. El juego se centra en una versión “lite” de los rallies, que carece de elementos de planificación y estrategia, debido a la ausencia de un sistema de daños en los vehículos y una limitada funcionalidad de los copilotos. En este juego, no hay consecuencias reales por los errores cometidos durante la conducción: puedes chocar contra las barreras o caer en obstáculos, pero esto no afecta significativamente al rendimiento del coche. Además, los copilotos a menudo proporcionan información imprecisa o innecesaria, lo que obliga a los jugadores a silenciarlos y memorizar el recorrido, lo cual se aleja del modelo real de los rallies, donde el copiloto tiene un papel tan importante como el conductor.
Por otro lado, el modelo de conducción en el juego es bastante sólido, y los coches, incluso los de menor rendimiento, ofrecen una conducción satisfactoria. El juego presenta diferentes “biomas”, como los bosques de Baviera, desiertos, rutas nevadas o junglas exóticas, llenas de desafíos relacionados con la variabilidad del terreno y las difíciles curvas. Aunque el juego carece de mayor variedad en la jugabilidad, las rectas largas y las curvas pronunciadas son emocionantes. Sin embargo, en el modo carrera, a pesar de la gran cantidad de tramos y la variedad de rutas, el nivel de dificultad es relativamente bajo, lo que hace que se complete rápidamente sin grandes desafíos, obteniendo primeros puestos incluso cometiendo errores.
El juego ofrece modos que permiten competir en diferentes rutas, desbloqueando nuevos coches y modificaciones estéticas. Los modelos de los coches están bien realizados, y la posibilidad de personalizarlos es un buen detalle, aunque no afecta el rendimiento del vehículo. Las victorias en las carreras otorgan puntos que se pueden gastar en comprar nuevos coches o mejorar los que ya tienes. Lamentablemente, el proceso de compra y mejoras no es del todo claro, y la falta de estadísticas sobre el impacto de las modificaciones en el rendimiento hace que sea difícil notar diferencias significativas durante las carreras.
Desde el punto de vista técnico, el juego no cuenta con un sistema de daños, lo que elimina la necesidad de ser cauteloso al conducir. Se puede chocar contra obstáculos sin consecuencias graves, lo que lo hace más un juego de “off-road” que una auténtica simulación de carreras. Aunque la falta de daños puede ser aceptable, otros aspectos, como la inestabilidad del “fantasma” que compite con los jugadores en las tablas de clasificación, o las limitadas opciones de reiniciar una carrera, necesitan ser mejorados.