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El año es 1403, y si pensabas que el viaje de Henry de Skalica ya había llegado a su fin, piénsalo de nuevo. El universo de Kingdom Come: Deliverance II es tan vasto y absorbente que, antes de sumergirte en esta épica medieval, te aconsejo que avises a familiares, amigos y compañeros de trabajo: estarás ocupado por mucho tiempo. Con una duración que puede superar las 80 horas de juego, tu vida social podría verse severamente afectada; y si decides explorar cada rincón y descubrir todos los finales posibles, ese número podría duplicarse o más. En cuanto pongas un pie en la Bohemia medieval de principios del siglo XV, te olvidarás no solo de las caras familiares, sino también de tus necesidades más básicas.

En este nuevo capítulo, Kingdom Come: Deliverance II no solo destaca por su apabullante realismo histórico, sino que también plantea una serie de desafíos cotidianos que recordarás a lo largo de la aventura. Higiene, sueño, hambre y sed no son meros detalles; son cuestiones vitales que, si no se manejan con cuidado, pueden llevarte a la perdición. La famosa fidelidad histórica que cautivó a tantos en el primer juego (especialmente a aquellos que apreciaron su extraordinario realismo medieval) sigue presente, pero ahora más pulida y profunda que nunca. El juego comienza justo donde lo dejó su predecesor, con el castillo de Suchdol bajo asedio. Te encontrarás dentro de sus murallas, defendiendo la fortaleza con arcos, ballestas y las primeras armas de fuego, una de las grandes novedades de esta secuela. A lo largo de la historia, Henry, el hijo del herrero con un ardiente deseo de venganza, volverá a ser el protagonista de un viaje épico que se despliega en un guion más maduro y dramático, con tintes más oscuros y profundos. Aquí, las decisiones no solo afectan a tu propio destino, sino al mundo que te rodea, y cada elección tiene un peso considerable, desde las misiones principales hasta las más pequeñas interacciones con NPCs.

El sistema de combate, que pone un énfasis único en el cuerpo a cuerpo y el manejo de la espada, ofrece una experiencia desafiante. Cada batalla depende de tu habilidad y estrategia, no solo de tu equipo. Gestionar bien tu resistencia, elegir el momento exacto para bloquear, esquivar o contraatacar, es la clave para salir victorioso. La libertad de elección es otra característica destacable: puedes optar por ser un guerrero brutal, un astuto ladrón o un orador persuasivo, moldeando a Henry según tu estilo de juego. Y, por supuesto, el mundo de KCD2 es una maravilla por sí solo. El mapa es vasto, detallado y repleto de vida. La Bohemia medieval se siente auténtica, desde los bucólicos paisajes hasta las vibrantes ciudades como Kuttenberg, que ofrecen actividades infinitas, misiones secundarias y una enorme cantidad de NPCs que tienen su propio ritmo de vida. Las acciones de Henry son siempre significativas, y el mundo reacciona a sus decisiones de manera tangible.

Cada rincón de este mundo está impregnado con la atmósfera medieval: los olores, los sonidos, las interacciones cotidianas te hacen sentir parte de este universo. Las misiones secundarias, como la caza, la alquimia o la forja, no son meras distracciones, sino experiencias profundamente inmersivas que suman al realismo del juego. El juego te obliga a tomar decisiones morales, algunas de las cuales pueden tener consecuencias impredecibles. Todo se siente interconectado, y cada acción puede alterar el curso de los eventos. Si bien el juego es impresionante en su magnitud, también presenta algunos fallos heredados de su predecesor. Aunque los problemas técnicos han sido parcialmente corregidos con parches, la inteligencia artificial todavía tiene margen de mejora y las animaciones pueden ser algo rígidas en ciertas ocasiones. Sin embargo, estos problemas son menores y no afectan significativamente la experiencia global.
Kingdom Come: Deliverance II no es un juego para todos, pero para aquellos que disfrutan de los RPGs simulativos y de un mundo medieval realista, es una joya. Con una narrativa profunda, una jugabilidad desafiante y un mundo vasto y vivo, este juego se convierte en una experiencia envolvente y única. La secuela es una mejora significativa respecto al original, y demuestra el esfuerzo y la ambición de los desarrolladores de Warhorse Studios por crear un juego que se siente como una verdadera simulación medieval.