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Se ha hablado mucho de Black Myth Wukong, para bien o para mal. Hubo quienes se regocijaron con su anuncio, gracias a un marco visual de un nivel que rayaba en lo prodigioso. E incluso ha habido quienes han cuestionado su existencia. Afortunadamente, la leyenda del videojuego de Sun Wukong es decididamente concreta y se presenta a la cita con los usuarios en un estado de forma envidiable que, gracias a un presupuesto evidentemente bastante elevado, lleva a la pantalla una historia de rara fuerza estética, respaldada por una dirección artística de primer nivel, así como por un grueso entramado lúdico. Por poner algunos ejemplos, es precisamente a esta composición, que data de hace casi 450 años, a la que se refiere Enslaved: Odyssey to the West, una joya olvidada del catálogo de Ninja Theory, pero también el personaje mucho más conocido de Son Goku del manga Dragon Ball y muchos otros. La brillante intuición de Game Science, sin embargo, fue renunciar a modelar la historia trazando servilmente los acontecimientos tratados en el libro, pero el estudio optó por ofrecer a los usuarios una reinterpretación personal de este canon consolidado, bordando una trama que, en cierto modo, se erige como una especie de heredera espiritual de los acontecimientos que se suceden en esta pieza fundamental de la producción novelística oriental.

Tras una serie de vicisitudes que se despliegan en pantalla en los primeros compases de Black Myth (y que preferimos no anticipar para no estropear la sorpresa), el legendario rey guerrero Sun Wukong ha desaparecido y su espíritu indomable se ha fragmentado en seis reliquias que yacen en algún lugar del vasto mundo que sirve de teatro de las aventuras del juego. En este momento de gran dificultad para las poblaciones del planeta, que ahora han perdido a su líder más noble y valiente, conocemos a un nuevo simio antropomórfico, criado en artes marciales por un anciano maestro en las cumbres del Monte Huaguo. Sus habilidades de lucha innatas y su personalidad atrevida (que son la contraparte natural de su enigmático mutismo), esbozan el retrato perfecto del sucesor ideal de Sun Wukong, un nuevo guerrero intrépido que puede erigirse como un baluarte de los mortales contra la dominación de los dioses celestiales. Aquí comienza la historia del llamado Predestinado, el verdadero protagonista de Black Myth Wukong: una ardua aventura llena de peligros que le llevarán a enfrentarse a los cientos de criaturas monstruosas que pueblan este universo tan intrigante como temible.

Se trata de una trama narrativa aparentemente sencilla y lineal, que sin embargo esconde más de una sorpresa en cuanto a la profundización de los distintos personajes que conoceremos en nuestro camino, cada uno capaz de prodigar diálogos con profundas implicaciones filosóficas y desencadenar inesperados momentos de reflexión. Después de todo, de acuerdo con el material de referencia, el viaje del Mono es ante todo un camino espiritual que conduce a la iluminación, escondido entre las crónicas de una guerra entre entidades mitológicas. El guión del título de Game Science transmite con maestría la sensación de grandeza del camino de los Predestinados, aderezándolo todo con una serie de interacciones con los NPC que te permiten arrojar luz sobre sus vidas, sus aspiraciones y los sentimientos que los unen a este lugar tan lleno de encanto. Hay que destacar, en nuestra opinión, sólo la figura adoptada para desarrollar la historia, que alterna momentos bastante didácticos en los que el progreso de la trama se explica de forma más directa mediante cinemáticas, intercambios de bromas e interludios realizados con el motor del juego, y otras situaciones en las que el título deja “hablar” las descripciones de los objetos y breves porciones de texto que aparecen en el Diario del protagonista. A esto hay que añadir algunas cinemáticas prolongadas realizadas según las técnicas tradicionales de la animación y el teatro chinos que, aunque escenificadas de manera óptima, son demasiado crípticas y difíciles de entender, especialmente para aquellos que no tienen una pizca suficiente de cultura china.

Si este escenario híbrido por un lado ayuda a crear imágenes más completas y detalladas, por otro lado puede ser un poco alienante para el público en general y romper excesivamente el ritmo frenético de la acción. Somos conscientes de que se trata de un defecto insignificante, pero aun así nos pareció oportuno señalarlo. Llegamos, pues, a la lúdica receta de Black Myth Wukong, uno de los principales temas de discusión en los meses previos al lanzamiento, una diatriba probablemente alimentada por el material promocional que, en nuestra opinión, no reflejaba con exactitud la naturaleza real del trabajo de Game Science. Esta carencia se compensa con la posibilidad de utilizar la teletransportación entre Santuarios desbloqueados, lo que nos permite volver a zonas previamente exploradas en busca de algún secreto que nos habíamos perdido. Otra nota discordante es la anacrónica elección de incluir una serie de paredes invisibles, a veces incluso colocadas en posiciones realmente inexplicables, que a pesar de la marcada agilidad del protagonista, diluyen enormemente la sensación de libertad que da la exploración y hacen que los niveles sean más guiados de lo esperado. El verdadero buque insignia de la producción de Game Science, tan centrado en los enfrentamientos con criaturas que acechan en casi todas partes, solo podía ser un sistema de combate que, afortunadamente, demuestra inmediatamente haber sido objeto de un gran trabajo de equilibrio.

Como mencionamos al principio, los mecanismos lúdicos de Wukong proponen un aparato bélico que combina maniobras con un alto índice de espectacularidad con un notable grado de tecnicismo, tanto es así que una esquiva ejecutada en el momento adecuado realmente puede marcar la diferencia entre una victoria y una derrota. El Predestinado, el mono guerrero armado con su bastón extensible, no tiene paradas ni técnicas de parada en su conjunto de movimientos básicos para contener los ataques de los enemigos, pero puede aprovechar su extraordinaria agilidad para evitar casi cualquier golpe vibrado por los oponentes. En este sentido, sin embargo, hay que tener en cuenta un registro no siempre perfecto de las colisiones, que a veces puntúa movimientos que obviamente se esquivan y en otros casos salva al personaje de ataques que claramente le habían alcanzado. Sin embargo, no hay nada que no se pueda arreglar con un parche específico. Sin embargo, es en el campo de las maniobras ofensivas donde Black Myth Wukong pone sobre la mesa sus mejores cartas gracias a una amplia gama de técnicas que incluyen golpes ligeros y pesados, posturas mágicas e incluso marciales para alternar en cualquier momento, que allanan el camino para una variedad de ataques articulada y personalizable.
El juego también promueve un estilo de lucha agresivo mediante un indicador de Concentración, ubicado en la parte inferior derecha de la pantalla, que se puede llenar dañando repetidamente a los objetivos para tener acceso a los golpes más violentos suministrados a nuestro alter ego digital. Para añadir más profundidad a este aspecto de la producción, los desarrolladores han implementado el inevitable sistema de Puntos de Experiencia (aquí llamado Voluntad) que se pueden acumular para subir de nivel y desbloquear Chispas, que se utilizarán en un Árbol de Habilidades ramificado. Las habilidades, tanto pasivas como activas, van desde una extensión de combos ligeros hasta la capacidad de desatar dos ataques pesados consecutivos, pasando por una serie de modificadores de hechizos que pueden traducirse en una ventaja significativa en el campo de batalla. La voluntad también se puede gastar en algunos NPC para comprar artículos útiles o en los diversos Santuarios repartidos por todo el mundo, que también representan un lugar seguro para mejorar armas, forjar nuevas armaduras o ‘Cultivar’ espíritus para usar en la batalla para mejorar sus cualidades.