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Nuestra aventura comienza lejos de Nidosacro, en un reino completamente nuevo llamado Lungitela, donde la princesa Hornet, ahora protagonista, se encuentra en el centro de la historia. La apertura impacta de inmediato: Hornet es capturada por figuras veladas, pero, con sus últimas fuerzas, rompe las cadenas y cae en las profundidades musgosas de este misterioso mundo. Desde ahí, nos embarcamos en un viaje ascendente, armados únicamente con su fiel aguja, en busca de respuestas sobre quién la ha atrapado y por qué.

Lungitela se muestra como un reino más vertical que Nidosacro, habitado por insectos antropomorfos y peregrinos perdidos, pero nada acogedor. Ecos inquietantes resuenan entre túneles oscuros y densas telarañas de seda que parecen desafiar la cordura. La atmósfera, melancólica y decadente, recuerda al capítulo original, mientras vestigios de civilizaciones desaparecidas —maquinarias oxidadas y estructuras consumidas por el tiempo— salpican el paisaje. Cada zona posee identidad propia: desde la frondosa Gruta Muschiosa hasta la sombría Palude Oscura, pasando por la Foresta Corazzata y la Sala del Coro. La narrativa emergente sigue siendo protagonista, aunque ahora Hornet aporta voz y personalidad a cada interacción, humanizando la historia y acercándonos más a su perspectiva.

Cada combate en Silksong se siente como un ritual: preciso, veloz y feroz. Hornet es ágil y acrobática: salta alto, se agarra a los bordes y se mueve con fluidez, adaptándose a un mapa más grande y vertical. Su aguja, rápida y de alcance ligeramente superior al clavo del Caballero, se convierte en un arma versátil; encadenar saltos y ataques se vuelve esencial, y aunque el juego puede frustrar, esa dificultad forma parte del diseño pensado para desafiar al jugador. El sistema de curación también cambia: Hornet puede restaurarse en pleno vuelo usando la Seta, con estrategias más complejas que incorporan bombas, trampas, Rosari y amuletos, permitiendo construcciones de combate variadas y personalizadas.

La exploración es exigente y gratificante. Lungitela es un laberinto vertical con rutas alternativas, secretos bien escondidos y zonas desbloqueables gracias a nuevas habilidades. Las misiones secundarias, conocidas como Desideri, organizan objetivos opcionales, aunque algunas resultan más simples de lo esperado. Las boss fights regresan más intensas que nunca, con alrededor de cuarenta enfrentamientos que requieren reflejos, paciencia y precisión. Cada enemigo, desde criaturas de tamaño similar hasta colosos, posee un diseño único; el backtracking puede resultar tedioso, pero vencer cada desafío es profundamente satisfactorio.
Visualmente, Silksong mantiene el sello de Team Cherry: fondos dibujados a mano, escenarios que combinan lo gótico con lo onírico, animaciones fluidas y diseños de personajes memorables. En lo técnico, el juego es sólido: en PC se mantiene estable incluso en escenas cargadas, con soporte para ultra-wide y HDR. En Nintendo Switch 2, la experiencia también es notable, con presets a 4K/60 fps y 1080p/120 Hz en modo docked, y 1080p/120 fps en portátil. La banda sonora de Christopher Larkin acompaña magistralmente la acción: épica en los momentos de tensión, delicada y melancólica en la exploración, mientras las interjecciones vocales de Hornet refuerzan su personalidad sin romper el ambiente enigmático del mundo.