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Desde el primer instante, Cronos: The New Dawn deja claro que busca rendir homenaje a grandes referentes del survival horror como Resident Evil, Silent Hill y Dead Space, con un toque inicial que recuerda incluso a Returnal. Sin embargo, esa sensación se limita a la apertura; una vez que nos adentramos en la historia de nuestro protagonista, el viajero conocido como Gezgin, el juego despliega su propio carácter, mezclando momentos de tensión pura con ecos de los títulos que lo inspiran. La historia de Cronos es a la vez compleja y directa. Nuestro viajero se aventura a través de distintos lugares y épocas para descubrir el origen de El Cambio en la ciudad de New Dawn, un evento que ha transformado a casi todos sus habitantes en mutantes conocidos como Los Huérfanos.

A medida que seguimos los pasos de exploradores anteriores, la narrativa se va desvelando con paciencia, manteniendo la curiosidad del jugador viva durante gran parte del juego. Y sí, también hay gatos: pequeños aliados que nos ofrecen objetos útiles, un detalle simpático en medio de la oscuridad opresiva del juego. Desde el punto de vista atmosférico, Cronos logra momentos de verdadero sobresalto. La advertencia de “para la mejor experiencia, use auriculares” no es exagerada: la combinación de diseño sonoro y escenarios claustrofóbicos logra mantener la tensión durante largos periodos. Las zonas envueltas en niebla, reminiscentes de Silent Hill, y la sensación constante de soledad refuerzan esa inmersión, recordando el trabajo previo de Bloober con el remake de Silent Hill 2.

Sin embargo, esta fidelidad a los clásicos del género no siempre resulta perfecta. Algunos sistemas, como la gestión de inventario tipo “Tetris”, pueden generar frustración en los primeros compases del juego. La necesidad de regresar a armarios o espacios seguros para reorganizar objetos reduce la fluidez y, en ocasiones, interrumpe la tensión que Cronos busca crear. Del mismo modo, los recursos limitados obligan a tomar decisiones estratégicas, pero pueden sentirse excesivamente restrictivos, especialmente al inicio. Uno de los elementos más interesantes es la mecánica de “Fusión”: los enemigos vivos pueden absorber a los caídos, volviéndose más peligrosos si no los eliminamos rápidamente. Este detalle añade un nivel táctico que eleva la tensión de los encuentros y obliga a pensar en cada disparo.

El juego también introduce mecánicas de manipulación temporal y gravedad que, cuando están bien integradas, enriquecen la exploración y la resolución de puzzles. Pero no todos los experimentos funcionan; algunos elementos, como botones adicionales que simplemente desbloquean el camino, aportan poco a la tensión o la diversión, funcionando más como un trámite que como desafío real. Visualmente, Cronos luce impresionante gracias al Unreal Engine 5. La oscuridad de sus escenarios, el detalle de las criaturas y el diseño de la ciudad logran un equilibrio entre belleza y miedo.
Aunque algunos problemas técnicos afectan a ciertas tarjetas gráficas y el trazado de rayos no resulta imprescindible, el conjunto es sólido y demuestra la capacidad de Bloober para crear experiencias visualmente atractivas sin depender de grandes estudios.