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Han pasado ya siete años desde el lanzamiento de Dynasty Warriors 9 y, durante todo este tiempo, Omega Force no ha estado precisamente quieta. Ha trabajado en nuevos episodios de sus otras franquicias más destacadas (Warriors Orochi 4, Samurai Warriors 5), nuevas IPs (Wild Hearts), spin-offs (Hyrule Warriors: Age of Calamity, Fire Emblem Warriors: Three Hopes…), y expansiones (Dynasty Warriors 9: Empires). Sin embargo, nunca había pasado tanto tiempo desde que la saga principal recibiera un nuevo capítulo. Dynasty Warriors: Origins, disponible ahora en PC a través de Steam, PlayStation 5 y Xbox Series X|S, busca corregir los errores de su predecesor e inyectar nueva energía a la franquicia. Dejando atrás la controversial estructura de mundo abierto que tanto debate causó en 2018, el juego regresa a la fórmula clásica de misiones, presentando además una narrativa más fiel y centrada en la primera mitad de la historia del famoso Romance de los Tres Reinos. Aquí también encontramos una de las grandes novedades de este décimo capítulo: un nuevo protagonista.

La trama sigue, como es habitual, los eventos del Romance de los Tres Reinos, que tiene lugar entre finales del siglo II y principios del III d.C. Si ya has jugado algún capítulo anterior, te será fácil reconocer muchos de los personajes y situaciones. Pero para quienes no están tan familiarizados, Dynasty Warriors: Origins ofrece una oportunidad para sumergirse en una epopeya llena de guerras, traiciones, misterios y personajes extravagantes. Esta vez, sin embargo, no jugaremos como un oficial al servicio de un señor, sino como una “estrella invitada” muy especial: Ziluan, el “Vagabundo”. Ziluan es el último sobreviviente de una secta secreta de agentes, los “Guardianes de la Paz”, que trabajan en la sombra para el emperador. Ha perdido la memoria, se expresa con monosílabos, pero todos lo veneran y buscan. El jugador tendrá la tarea de elegir sus respuestas en diálogos breves, que suelen ser desde acordar con el interlocutor hasta simplemente asentir. Aunque parece un tipo distante, en combate, Ziluan es una bestia. Los eventos del juego siguen la misma línea narrativa del Romance de los Tres Reinos, comenzando con la rebelión de los Turbantes Amarillos y continuando con el golpe de estado de Dong Zhuo. Sin embargo, en cada conflicto, Ziluan juega un papel clave, aunque de manera discreta. Al principio, la campaña será bastante lineal, permitiéndonos conocer a los personajes más importantes de cada facción.

Más adelante, tomaremos decisiones que nos llevarán a elegir un bando entre los tres “héroes” principales, lo que afectará el curso de la historia y nos dará diferentes finales y caminos alternativos para explorar, aumentando la rejugabilidad. El elenco de personajes es amplio, y aunque muchos de ellos tienen poco tiempo en pantalla, sus personalidades exageradas permiten identificarlos fácilmente. Luchar junto a ellos y completar misiones desbloqueará nuevos diálogos con Ziluan. Estos diálogos, aunque agradables, a menudo resultan en monólogos largos donde el protagonista apenas interviene, haciendo que parezca que todos los personajes se expresan mientras Ziluan solo los observa con su mirada penetrante. Si tan fácil fuera para los introvertidos tener una conversación… El juego gira en torno a Ziluan, un personaje casi místico, capaz de cambiar el curso de una batalla con su sola presencia y ganar la admiración de generales y nobles, lo cual es el núcleo del power fantasy característico de la saga. Esto se refleja también en la jugabilidad, ya que Ziluan es el único personaje jugable a lo largo de toda la aventura. Aunque podremos acompañarlo de otros oficiales durante breves períodos, no podremos controlarlos ni personalizarlos. La personalización está completamente centrada en Ziluan, permitiéndonos ajustar sus armas, habilidades y equipo.

En cuanto al gameplay, Dynasty Warriors: Origins conserva la fórmula action-RPG típica de los musou, pero con un toque más estratégico. Seguir las tácticas y órdenes de los comandantes se vuelve esencial si no queremos complicarnos la vida innecesariamente. El juego también introduce una mecánica de moral, que afecta la resistencia y agresividad de las tropas en combate. Si decidimos avanzar sin seguir el plan estratégico, nos encontraremos con grandes ejércitos enemigos motivados y difíciles de derrotar. Es posible lanzarse directo hacia el comandante enemigo, pero las probabilidades de éxito son mínimas si no se cuida el entorno y las tropas aliadas. El sistema de combate es intuitivo, dinámico y altamente personalizable. En general, se puede sobrevivir con un simple button mashing, pero enfrentarse a oficiales enemigos más poderosos, especialmente si son varios al mismo tiempo, requiere una buena dosis de táctica. Las paradas, esquivas y las técnicas deben usarse en el momento justo, lo que añade una capa de profundidad. A medida que usamos armas y habilidades, estas suben de nivel, desbloqueando nuevas técnicas y mejoras que nos permiten ajustar la estrategia a nuestras necesidades.

Ziluan puede usar una gran variedad de armas, cada una con su propio conjunto de movimientos, combos y habilidades. A través de las batallas, las armas suben de rango, lo que desbloquea nuevas técnicas. Sin embargo, no podemos mejorar las armas a voluntad, sino que debemos depender de los objetos que dejan caer los enemigos o comprarlas en las tiendas de las ciudades. Usar una determinada arma con frecuencia aumenta su nivel, lo que nos permite acceder a mejores habilidades y características. Además, el juego ofrece una personalización extensa de accesorios, caballos y otros elementos, lo que añade una capa extra de personalización y hace que la experiencia se sienta más personal. El hub central nos permite desplazarnos entre las diferentes provincias, recolectar recursos y participar en misiones secundarias. Aunque las ciudades y campamentos no ofrecen muchas funciones profundas, siempre hay algo que hacer mientras avanzamos hacia nuestro próximo objetivo.
Desde el punto de vista técnico, Dynasty Warriors: Origins es impresionante. La cantidad de unidades en pantalla es asombrosa, con campos de batalla donde podemos ver miles de soldados sin que se pierdan los 120 fps en PS5, incluso durante las batallas más frenéticas. Las animaciones de los personajes durante los diálogos son algo rígidas, pero en general, el juego es visualmente impresionante, con una excelente banda sonora que alterna melodías épicas con piezas más roqueras, acompañando perfectamente la intensidad de las batallas.